¿Nos estamos pasando controlando la alimentación de nuestros hijos?

Antes que nada, quiero dejar claro que no estoy aquí para juzgar a nadie. Solo doy mi opinión como profesional de la nutrición y como madre.

Espero que al menos sirva para reflexionar. Sé que lo hacéis lo mejor que podéis y sabéis.

Generación a generación hemos ido evolucionando.

La prioridad de los padres de la posguerra era que sus hijos no pasaran hambre. Siempre recordaré cuando mi padre me contaba cuando en su casa había solo una naranja. Sus padres y su hermana mayor decían que no tenían hambre para que pudiera comérsela él.

Más tarde, la prioridad fue que los hijos tuvieran una buena educación.

Ahora estamos en una generación muy formada, y quizá, demasiado controladora y autoexigente. Este control y autoexigencia crea ansiedad y esa ansiedad perjudica a toda la familia.

La comida (junto a la educación) se ha vuelto otra vez una prioridad, no por la escasez, si no por el ambiente obesogénico en el que se ven sumergidos nuestros hijos. Darles una alimentación saludable es esencial para que tengan una buena salud en su edad adulta. Esto se traduce (para algunas familias) en no comer alimentos insanos. NUNCA.

Cada vez hay más padres que no llevan a sus hijos a los cumpleaños de sus amigos porqué hay porquerías para comer. Si van a cumpleaños familiares no les dejan probar la tarta. No los llevan a jugar (y mucho menos a dormir) a casa de amigos. No salen nunca a comer fuera. Incluso evitan ir a casa de los abuelos.

Quizá os parezca exagerado y poco creíble. Os aseguro que me lo dice mucha gente y cada vez más.

¿Estamos metiendo a nuestros hijos en una burbuja y separándolos del mundo real?.

Los cumpleaños de sus mejores amigos, el bizcocho de la abuela, la tarta de cumpleaños de su prima, ir a jugar o quedarse a dormir en casa de su mejor amigo… son vivencias, son placeres, son recuerdos.

Cuidado, con esto no digo que no debamos educar, informar e intentar que lo hagan lo mejor posible.

  • Podemos informar a la abuela y decirle que una vez al mes está bien que haga su bizcocho para merendar, pero cada semana no. Podemos explicarle que también puede preparar una rica macedonia de fruta, unos frutos secos para picar, unos bizcochos sin azúcar o unos palitos de zanahoria con hummus (¡enseñadles a hacer hummus a los abuelos!).
  • Podemos llevarlos a los cumpleaños de sus mejores amigos y/o familiares, pueden comer alguna galleta, patatas fritas, un trozo de tarta. ¡No pasa nada! Porqué es PUNTUAL.
  • Podemos dar ejemplo en nuestros cumpleaños para que los demás vean que es posible hacerlos sin comida insana (tortilla de patata, hummus con palitos de zanahoria y crackers, fruta, bocadillos con cremas vegetales o crema de cacao casera y saludable, trufas, galletas, magdalenas o bizcochos sin azúcares añadidos etc. El ejemplo lo es todo.

No se puede aislar a un niño de la comida insana SIEMPRE. La educación para asentar una buena base en su alimentación es en casa. Nuestro hijo debe saber que en casa se come saludable. No hay galletas, no hay refrescos. Damos ejemplo, comemos con ellos todas las veces que podemos, ven como comemos verdura, ensaladas, fruta, legumbres, frutos secos y bebemos agua diariamente.

La ansiedad suele llegar con la escuela. Padres que lo tenían todo controlado, que su hijo no había probado los dulces ni ningún ultraprocesado, empieza el cole y ve que sus amigos llevan bollería, patatas fritas, zumos…

Sí, hay que lidiar con ello y hacerlo lo mejor posible. Nuestro hijo tiene una buena base, una buena educación y una buena alimentación. Y debemos confiar en que cuando crezcan sabrán escoger gracias a ello. Es un trabajo DIARIO.

Separar lo que hacemos en casa (a diario), de lo que hacemos fuera (esporádico) y dar ejemplo, es la clave. Coherencia. límites y flexibilidad.

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5 comentarios en “¿Nos estamos pasando controlando la alimentación de nuestros hijos?

  1. Gracias, gracias, GRACIAS por este post. Mi hijo tiene 13 meses y no va a la guarde ni nada y en casa de dulce (soy un poco adicta a lo dulce, ya te lo he comentado en otras ocasiones) solo tenemos chocolate negro y el bizcocho de plátano con dátiles (por el que no se ha interesado aún, pero cuando lo quiera, se lo daré con tranquilidad). Pero sí que me planteo qué haremos cuando lleguen esas situaciones de cumpleaños y demás y precisamente pensaba en no obsesionarme y dejarlo vivir el momento con la esperanza de que supiera que eso no iba a ser lo habitual. Igual que con las pantallas, por ejemplo, que nosotros no usamos y los primos sí. Con este post me has dado mucha esperanza de que puede salir bien aunque no seamos 100% estrictos. En mi caso que hemos hecho BLW desde los 6 meses y viajamos muchísimo amenudo le tengo que dar cosas que no son mi opción ideal (porque llevan algo de sal, o los panes no son de la calidad que yo desearía en un avión) y me he autoconvencido de que es mejor eso y que estemos todos tranquilos que no ponerme de los nervios si no se quiere comer lo q le he preparado para él en esos momentos.

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  2. Por mi experiencia, creo que es muy importante que se insista y se vea en casa una alimentación saludable, pero sin excesivas prohibiciones. Lo que se quiere conseguir es salud a largo plazo para todos los miembros de la familia. Y sólo se consigue con una educación equilibrada. Ahora hay mucha confusión sobre las diferentes dietas (paleo, keto, Baja en FODMAPs, realfooding, vegana…) y mucha información, lo que quiere decir para mí , que no sabemos en realidad cual es el mejor tipo de alimentación a día de hoy, podemos estar dañando nuestro intestino tomando muchos frutos secos y legumbres como abogan algunos, o marcando alergias con ciertos cereales y pseudocereales, ingiriendo mycotoxinas que interfieren en el ADN con ciertos zumos,….
    Así que puedes ser todo lo purista y perfeccionista que quieras y aún así no estar haciendo lo mejor para tu organismo, ni para tu vida.
    Por lo que como dice este artículo, lo ideal es educar más que prohibir, comer y cocinar en casa lo que se considere más saludable, y enseñar que uno se puede dar ciertos caprichos con medida, evitar los excesos incluso de lo que consideramos saludable.
    Mi madre solo me prohibía las chuches, y en efecto no me gustan ni a día de hoy que tengo 32. (Pero recuerdo que el hecho de que me las prohibiera me tentaba a probarlas) pero con el tiempo he visto lo bien que está y ahora que tiene 72. Y no hay mejor ejemplo que dar ejemplo. Sigo haciendo los desayunos que le veía hacer a ella, con fruta y semillas, tenemos conversaciónes sobre alimentación habitualmente, lo que hace que me interese en el tema. Y lo que no aprendes en casa lo aprendes de experimentarlo (excesos azúcar, alcohol,..) antes o después y al final si la base ha sido buena y equilibrada aprendes rapido.
    En otros ámbitos fueron muy rígidos y os aseguro que salió al contrario de lo que deseaban. Así que flexibilidad, equilibrio y cabeza.
    El cuerpo por suerte tiene sus mecanismos de re-equilibrio y limpieza. Así que un poco de variedad en la vida nos aporta más (experiencias, y momentos de aprendizaje) que la monotonía.

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