Acoso escolar, bullying por comer saludable

Y pensaréis, ¿que pinta un post de bullying en un blog de alimentación y nutrición?

Lamentablemente hay muchísimos niños (y adultos) que se sienten acosados por su manera de comer. No por su manera de MAL comer… no.  Porque comen y QUIEREN comer saludable.

Puedo entender que le digas a alguien que no le hace ningún bien ir al McDonald’s cada semana, beber alcohol a diario o ponerse fino de embutido (como recomendación positiva). Después ella elegirá que hacer.

Lo que no puedo entender ni entenderé jamás es que alguien se meta con otra persona porque no bebe alcohol o come saludable. ¿Cuál es el motivo? ¿Te jod* que coma saludable y lo disfrute? Pues… cállate e intenta hacer algo para cambiar tu vida, no la suya.

Le pese a quién le pese hay personas que disfrutan comiendo saludable y bebiendo agua. Puede ser que de vez en cuando coman “fuera de su normalidad” y por supuesto, no pasa nada, ellos eligen. Pero, ¿Qué pasa cuando no eligen ellos? ¿Qué pasa cuando piden cerveza solo para no oír una y otra vez a sus “colegas” quejarse de que bebe agua, zumo de tomate o café? ¿Qué pasa cuando dejas de salir porque te sientes acosado por tus “amigos”? ¿Qué pasa cuando te juzgan por comer saludable y porque ya no te apetecen según qué cosas?. Si os sentís así os recomiendo pensar seriamente si queréis tener esos “amigos”.

Lo veo a diario en consulta. Los adultos son acosados por no beber alcohol, refrescos, evitar picoteos insanos etc. Los niños por sus compañeros de clase por llevar fruta, frutos secos u hortalizas en vez de un bollycao. Y sus madres por otras madres por darles mandarina en vez de galletas en el parque.

Nosotros (los adultos) tenemos más armas, más personalidad, más carácter, más decisión, más poder para hacer que “nos resbale” lo que nos digan. Ellos no, aun no, están aprendiendo, y es IMPORTANTÍSIMO que les inculquemos valores, que les enseñemos a alejarse de lo que les hace daño y que les enseñemos a no dejarse pisar.

Hoy me centraré en los niños. Me corren prisa.

Acoso por tener sobrepeso, por llevar gafas, por llevar brackets, por sacar buenas notas… y ahora por comer saludable. Cualquier persona “diferente” del resto es susceptible de sufrir acoso. ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Cómo estamos educando? ¿Qué valores enseñamos a nuestros hijos?

El acoso escolar (Bullying) afecta a unos 1.750.000 alumnos en España (uno de cada cuatro alumnos). Se define como toda conducta abusiva que puede incluir gestos, palabras, comportamientos, actitudes, de carácter más o menos sutil que atentan por su carácter repetitivo contra la dignidad o la integridad psíquica y/o física de una persona (maltrato) y que no se produce puntualmente sino que se realiza de forma reiterada a lo largo del tiempo.

Además, el acoso escolar no solo se da en la escuela de forma presencial sino que continua a través del “ciberacoso” o “ciberbullying” (correo electrónico, las redes sociales, blogs, mensajes de móvil, etc) en niños más mayores.

Síntomas, la prevención es clave

Los niños acosados pueden tener problemas de insomnio, irritabilidad, ansiedad, ataques de ira, baja autoestima, depresión, o síntomas somatizados (dolor de cabeza, barriga, nauseas…), incluso suicidio. De mayores, más riesgo de consumir sustancias ilegales, propensión a peleas, no responsabilizarse de sus actos, falta de empatía hacia los demás, y problemas para establecer relaciones.

Para parar el proceso de destrucción (humillaciones, insultos, burlas, aislamiento por parte del grupo, golpes, etc) del niño acosado, debemos escuchar  su sufrimiento, analizando y evaluando la situación que está viviendo para poder preparar la intervención más adecuada que a veces incluye a terceros (familiares, maestros, padres de los niños acosadores, psicólogos…).

Educación en valores para todos

Como padres, debemos inculcar valores para que el niño aprenda que es el respeto al prójimo, a superar la frustración, a saber ganar y perder, a compartir, a tener empatía, a valorarse a si mismo y a los demás tal y como son. Debemos enseñarles que en la vida hay dificultades y hay que aceptarlas. La vida no es un camino de rosas. Pero deben tener seguridad en si mismos, y la seguridad no se gana aplastando a los demás.

Es aconsejable hablar a diario con tu hijo, escucharlo sin juzgarlo. Preguntarle sobre sus relaciones en la escuela. No menosprecies ni minimices los problemas que te cuenta.

Cuando se detecte que algo no va bien debemos dar aviso a los tutores para que tomen medidas al respecto (los maestros deben estar siempre atentos a cualquier cambio de actitud y no mirar hacia otro lado). Si lo crees necesario llévale a un psicólogo para que reciba ayuda terapéutica y evitar que pueda desarrollar un trastorno en un futuro debido a la situación que se ve obligado a sufrir día tras día.

Si vuestro hijo es de los que está en medio  (amigo del acosado o del acosador), hazle ver que ocultar esta situación solo le da impunidad al que maltrata. Tratar de no dejar solo al amigo acosado y avisar a un adulto cuando vea algún tipo de agresividad verbal o física es clave.

El acosador solo tiene un objetivo: Quedar por encima de los demás. Necesita conseguir la aceptación social a toda costa. Si esto no cambia, mantendrá esta conducta en la edad adulta, por eso es tan importante corregir esta actitud lo antes posible. Hay educarle y enseñarle a tener empatía por los demás, a expresarse sin agresividad y tratando a los demás como quiere que lo traten a él. La aceptación social  por miedo es una falsa aceptación social, y tarde o temprano se dará cuenta de ello. Hay que ver de dónde y porqué existe esa agresividad y darle herramientas para que se exprese de forma constructiva, sin hacerse daño a él ni a los demás.

Acosador: “Cállate e intenta hacer algo para cambiar tu vida, no la suya”.

No acoses a una persona que prefiere beber agua y comer frutos secos en vez de una cerveza con patatas fritas. Si te jod* que coma saludable y además disfrute con ello… cállate e intenta hacer algo para cambiar tu vida, no la suya.

No acoses a una madre en el parque porque le da fruta en vez de galletas a su hijo. Si te jod* que su hijo coma fruta y el tuyo no… cállate e intenta hacer algo para cambiar tu vida, no la suya.

Los padres son el espejo donde sus hijos se miran. Dales ejemplo, no hagas que escuchen nada de tu boca que luego puedan repetirle a algún compañero y hacerlo sentir mal.

Os pido que leáis y compartáis este post tanto si sospecháis que vuestros hijos son los acosados, los acosadores, los que están en medio o los que están al margen. Estoy segura de que con una breve charla con ellos podéis dejar de sospechar y tener la seguridad. Tolerancia 0 ante el acoso.

Teléfono de ayuda contra el acoso escolar: 900 018 018

Estaré encantada de leer vuestros casos en los comentarios de este post.

Sílvia Romero (silviarcnutri@hotmail.com)

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6 comentarios en “Acoso escolar, bullying por comer saludable

  1. La mía ayer me dijo que no quería llevar cherrys para el almuerzo porque se reirían de ella. No llega a ser acoso, pero a mí se me llevan los demonios cuando le oigo comentarios así. Aún es pequeña, pero cada vez entiende mejor la situación, afortunadamente. La intentamos educar en empatía y valores de respeto, pero aún así, y ya lo sabes, el entorno hace mucho, y los peques son muy vulnerables 😦

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  2. En una celebración de empresa, nada menos que el director de RR.HH. me hizo un comentario jocoso y con bastante mala leche cuando pedí una bebida sin alcohol en lugar de una cerveza. Por supuesto, toda su camarilla que estaban con él en ese momento le rió la gracia. Eso en una empresa industrial en el que el control y la prevención de consumo de alcohol y otras sustancias se supone es política prioritaria. Así está el patio

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    1. Gracias por tu comentario Pedro. Lamentablemente una actitud usual la del director y la de los demás. Te puedo preguntar como actuaste tú después del comentario? Les hiciste ver (con gestos o palabras) que te había molestado?

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  3. Hablar del acoso no es facil, o mejor dicho: no es fácil si estas dentro.
    Normalmente se lleva en silencio y nadie se entera; ¿quien quiere airear por ahí lo mal que lo pasa su hijo?.
    De hecho lo normal es que los demás lo camuflen con: son cosas de niños, tienes que hacer que espabile, deja que lo solucionen ellos solos…
    En los niños, las acciones de acoso carecen de originalidad, son chorradas a nuestros ojos, si, pero, un día, y otro, y otro, y el siguiente, con esas mismas chorradas…, son demasiado para ellos.
    Una vez escuché a Mar Romera (licenciada en pedagogía y en psicopedagogía) decir: si quieres saber que está mirando tu hijo, mírate en un espejo y lo descubrirás. Nosotros mismos somos promotores o permisores de estos asuntos, y a veces, cuando nos damos cuenta de lo que está pasando, la cosa se ha descontrolado mucho.
    En mi opinión, llevar a un niño al psicólogo, hoy en día es uno de los mejores regalos que le podemos hacer, porque no se trata de que aprenda a ser como otra persona, o a que todo le de igual, se trata de que aprenda a ser él mismo, con todo lo bueno y malo, y tenga herramientas para gestionarlo.
    Gracias por escribir sobre este tema, en alimentación no es menos, mi hija debe y quiere, llevar una alimentación saludable y no lo tiene nada fácil a su alrededor.
    En los cumpleaños ha de ir con su tupper porque todo lo que se ofrece es ultra-procesado.
    En las reuniones familiares nadie mira porque lo que puede comer o no, se compra para todos y luego ya es… ¿y (xxx) que puede comer?
    Cuando lleva su almuerzo al recreo del colegio, los niños se ríen, a veces le hacen el vacío, a veces acaba en el suelo porque lo que come es de conejos y los conejos comen en el suelo… porque es raro y diferente y eso incomoda.
    A ella le gusta mucho lo que come, y le gusta la manera en la que lo come, pero sin embargo me ha pedido cambiar muchas veces las cosas, para así pasar ¨desapercibida¨
    Hablar con el colegio está bien, si tienes la suerte que que quieran escucharte, yo no la he tenido.
    Hablar con los padres está genial si ellos tienen ganas de escuchar lo bien o mal que lo hacen sus hijos, yo tampoco he tenido suerte.
    Hablar con amigos y familiares te sirve para la siguiente quedada, a la próxima nadie se acuerda.
    Aun queda mucho por andar, pero gracias a estas pequeñas acciones y a ir dando visibilidad a la comida saludable, iremos dando pasos en la dirección correcta.
    Gracias Silvia!

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